‘La bola negra’ también se convierte en Burgos en un «fenómeno cinematográfico» con un primer fin de semana de récord. Solo en los Van Golem el tirón de ‘los Javis’ arrastró a 1.700 espectadores cuando los mejores estrenos rondan los 900
FUENTE DIARIO DE BURGOS – ALMUDENA SANZ / Burgos – martes, 29 de septiembre de 2026
La pequeña gran revolución conseguida por La bola negra, la película de Javier Ambrossi y Javier Calvo, también ha agitado a la capital burgalesa. Su primer fin de semana en las salas ha sido de récord en España. Más de 600.000 espectadores y 4,5 millones de recaudación. Unas cifras que lo convierten en el noveno mejor estreno de cine español de la Historia, según informa Europa Press. Un éxito que tiene su reflejo en Burgos. Solo en los Van Golem ha arrastrado a 1.700 personas hasta el patio de butacas en el conjunto del viernes, sábado y domingo, con cuatro sesiones cada día. Un número que se escapa de los habituales. Su gerente, Alicia Alonso, observa que los buenos fines de semana de estreno rondan los 900. Avatar, La Odisea, Minions & Monsters y El ser querido han estado ahí este año. Solo Torrente, presidente, la última entrega de la saga de Santiago Segura, lo había superado con en torno a 1.000.
«Para nosotros es muy ilusionante empezar así. Estamos ante un gran fenómeno cinematográfico», enfatiza la responsable de las salas de la avenida del Arlanzón (los Odeón también la proyectan), que la han exhibido en sus dos salas grandes llegando casi todos los 12 pases a las primeras filas.
Llama la atención sobre la importante presencia de jóvenes, un hecho insólito en propuestas sobre la Guerra Civil. La única justificación que encuentra es «el poder de atracción y de convocatoria que tienen los Javis tanto en jóvenes como en mayores».Todas las sesiones se están llenando, con incluso las primeras filas ocupadas. – Foto: Ramis
Es una película de largo recorrido y va a funcionar el boca a boca porque a la gente le está gustando mucho»
Alicia Alonso, gerente de los Van Golem
Este tirón de los creadores de Paquita Salas o La Mesías es una de las claves que Alonso pone sobre la mesa para explicar este vendaval. En Burgos se junta con otro que suele ser definitivo para espolear la curiosidad de sus vecinos y llevarlos al patio de butacas: parte de su rodaje en Castil de Carrias, una pedanía de Belorado (una curiosidad: durante su estancia los Javis acudieron a ver una peli a los Golem).
Gusta ver el terruño en la gran pantalla. Ya ha pasado antes. Sucedió con El maestro que prometió el mar, de Patricia Font, sobre Antoni Benaiges, el profesor de Bañuelos de Bureba, y La huella del mal, de Manuel Ríos San Martín, que narra un asesinato en Atapuerca, una cinta que aupó a los Golem Burgos como la sala de España que más asistentes metió, superando a las de Madrid y Barcelona.
A La bola negra le augura una larga presencia en la cartelera. «Es una película de largo recorrido y va a funcionar mucho el boca a boca porque a la gente le está gustando mucho», anota. No sabe si tanto como para llegar a los Oscar de manera continuada, «aunque si se cae, se repondrá en esas fechas seguro», convencida de que la nominarán más allá de a Mejor Película Extranjera, como ocurrió con Sirat.
Es maravillosa, pese a que es difícil por la estructura y por el tema, pero está resuelta magníficamente»
María, espectadora
Son muchos los que no han querido esperar tanto a descubrir el largometraje premiado en los festivales de Cannes, San Sebastián o Toronto. María sacó entrada para ir el mismo día del estreno con su marido, Álvaro. Fascinados salieron los dos.
«Es maravillosa, pese a que es difícil por la estructura y por el tema, pero lo resuelven magníficamente. Estéticamente es preciosa, preciosa», expresaba maravillada y asombrada de verla a reventar. «Tradicionalmente, las películas sobre la Guerra Civil no despiertan tanto interés. Me sorprende y más en un contexto tan abiertamente de apoyo al colectivo LGTBI», añadía.
Los pases terminan con aplausos, como en su caso, aunque, durante, «no sé si porque es larga», soportó molestos cuchicheos, o en un sobrecogedor y elocuente silencio.